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i. (Raquel)
el pelo se enreda y
los ojos se cierran y
los brazos se desperezan en el sofá y los pies
se salen bajo la manta.
Todavía están los platos de la cena en la mesa, el fregado por hacer
en el fregadero de la cocina.
Te quiero más
de lo que el rocío
quiere a las flores.

ii. (Ari)
me sobran los recuerdos cálidos pero hay
una sonrisa que es más caliente
que ninguna estrella conocida (ah, pero yo la conozco a ella).
Despeinada y buscándome con los dedos y con los ojos brillantes.
Y había algo, en tu vientre tenso,
había algo en los orgasmos, de una confianza
que compartía lo que no acabaría
aunque lo hiciésemos nosotros.

iii. (Vespasiano)
rojo de pintalabios
se limpiaba la nariz
sin bajarse de mi cama.
Ronroneando mi tobillo hacía que no quisiera
dormir nunca más por estar
con él para siempre.
El insomnio es
menos insomnio y más desvelo
cuando está él para pasar
las horas de madrugada que están
más vivas que muertas.

iv. (José)
me cuesta no escribir sobre su pelo.
Sobre sus ojos.
Me cuesta no remontarme
a tardes en las que
me moría,
me moría.
Pero él me vivía.
Con mi falda negra
y una camiseta nueva
me sentí vivo gracias a
unas galletas de fresa y limón
(y un collar de cuarzo rosa que no me llegué a compra).

v. (María)
le echo mucha azúcar al té y quiero decir
cantidades ignominiosas.
Me gusta con jengibre, también;
un poco fuerte.
Y a veces cuando me quema la lengua me siento
un poco más cerca de ella.
(Por dulce, por fuerte,
y por jodidamente cálida)

vi. (Sa)
a veces somos difíciles.
Fantasmas complejos,
presencias cruzadas.
Demasiadas piezas para una
figura de escayola que se ha caído
de la estantería
porque un gato la ha empujado
asustado por los gritos.
(Pero somos.
Somos, somos.)

vii. (Elo)
somos el silencio entre versos.
Somos la bocanada de aire
en medio del recital.
Somos una palabra encima de la otra somos
todas las ganas y todo el vacío
que no se atreve a romperse.
Somos un volcán al fondo del océano
(somos la lava que no sale a la superficie).

viii. (Angy)
la sombra de la luna al mediodía,
blanca junto al sol,
no ilumina pero
adorna con su curvatura rugosa
el cian sobre las nubes.
Las oscuridades golpean
pero no hay fuerza
que supere la suya.

ix. (Yo)
Puedo ser
lo que nadie más que yo puede ser.

(gracias)

by Nerva

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  • alVuelo says thanks for the feelings almost 4 years ago
  • Elitoisamoose says thanks for the feelings almost 4 years ago

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