C

Charles no paraba de recogerse y soltarse el pelo con nerviosismo, y Gus quiso darle la mano y decirle que todo iba a estar bien, pero no sabía qué nivel de confianza tenían ahora.
—¿Qué coño hago si llora? Dios mío, va a llorar.
Se mordió la sonrisa. Pensar en Charles como adorable se le hacía extraño de alguna forma, pero no lo podía evitar. Estaba histérica de la forma que lo están las personas emocionadas con algo. Le brillaban los ojos y a la vez le temblaban las manos.
Decidió optar por ponerle la mano en el hombro.
—Eh, va a estar bien.
—¿Cómo es que tú no estás nervioso? Claro, tú tienes primos pequeños y un hermano y cosas así. Pues que sepas que es como hijo de Arte también, estás igual de jodido que yo. De esta no salimos, Taff.
Gus estaba nervioso, sí. No podía parar de mover la pierna y tamborilear con los dedos en su muslo, pero al lado de Charles parecía imperturbable.
—No tengo ni idea de niños, ¿y si digo una palabrota delante suya? Zach me mata. Joder, Zach me mata.

Fue Arte quien abrió la puerta, y también parecía nerviosa. Saludó a cada uno con un beso en la mejilla, y les invitó a pasar demasiado rápido, moviéndose a trompicones.
El apartamento era pequeño. Un salón-comedor-cocina y un pequeño pasillo. Zach estaba en la alfombra, jugando con el niño.
Se levantó de un salto para presentarlos en cuanto los vio, y aunque no hubo problema con Gus, la voz le tembló un poco al presentar a Charles. Ah, el amor.
El niño los miró con desconfianza, apretándose contra la pierna de su padre, y Zach sonrió.
—Es tímido—dijo—, se parece más a Arte que a mí.
—Tú tenías que ser un bicho de pequeño—comentó Charles, intentando disimular el pánico.
—Oh, lo era.

La tarde transcurrió con tranquilidad, Charles terminó llevándose sorprendentemente bien con el chiquillo aunque en más de una ocasión se quedase mirando a Zach y a Arte fijamente como preguntando qué hacer.
Hubo un momento determinado, con el niño en brazos, en el que Gus vio cómo la luz se derramaba sobre su nariz y proyectaba la sombra de su flequillo sobre los ojos, y entonces Charles levantó la vista para mirarlo, y el azul se iluminó como el cielo al amanecer, y Gus…
—Te sigue gustando—comentó Arte mientras preparaban la cena. Zach y Charles habían bajado a comprar no sé qué, y se habían quedado ellos tres solos—. Deberías darte prisa en decírselo. Antes de que mi hermano se te adelante.
Gus lo sabía, pero había pasado tanto tiempo; todo era tan diferente…
Si Charles no quería volver lo entendería, sería lo más sano para los dos probablemente; se habían hecho demasiado daño. Estaban bien así, de todas formas. Y aun así…
—Hice tantas cosas mal, Arte… y él estaba tan mal y… ahora le veo así y…
—Fue difícil, Gus. Pero Charles está bien ahora. Y creo que va a estar bien funcione o no, y tú también. Y creo que eso es lo importante, estar con alguien porque quieres y no porque lo necesitas. Ya sabes, yo no tengo ni idea de amor, ni me interesa, pero… es la sensación que me da. No sé si a Charles le gustas o no. No sé si os va a ir bien juntos, pero sé que va a estar bien sin ti. Y al final, eso es lo que importa.
—Si quisieras casarte con alguien alguna vez, me casaría contigo—dijo Gus, chocando el hombro con el de ella, Arte se echó a reír.
—¡Te avisaré si cambio de idea! ¡Pero quiero muchas flores y coreografías!
—¿Crees que tu hermano se enfadará si hablo con Charles?
—Haber sido más rápido, entre mi hermano y tú Chuck tiene el cielo ganado. Ninguno os decidís.
—Bueno, podría tomar ella la iniciativa.
Arte pensó un momento y luego asintió, dándole la razón.
—Pues vaya trío de incompetentes amorosos, para que una persona arromántica os tenga que estar dando consejos.
—¿Y si les propongo un trío? No sexualmente sino… bueno, salir los dos a la vez con Charles. Ella estaría encantada, y no veo a Zach teniendo problema con eso.
Ella se encogió de hombros.
—Los fregados en los que te quieras meter son cosa tuya, creo que Zach ha estado en relaciones abiertas antes, pero tanto para Charles como para ti es un paso grande. Y, sobre todo, esto es cosa suya, Gus. Ella es quien tiene que elegir con quién estar, sea con uno, con los dos, o con ninguno. No te pongas a hacer demasiados planes ya. Lo primero es hablarlo.
—Creo que la quiero, Arte.
—¡Pues claro que la quieres! Anda que…
—Es decir, no es un residuo de lo que había, me he enamorado de ella otra vez, ¿sabes? Yo también pensaba que había demasiada mierda entre nosotros como para empezar otra vez, y aun así… no sé.
—Gus, esto es un tema demasiado complejo como para que yo te diga si es buena idea o no salir con Charles otra vez, pero creo que te gusta de verdad, y creo que existe la posibilidad de que estéis bien, y creo que no va a ser el fin del mundo si no lo estáis, y mientras seáis capaces de apartar todo lo que hubo entre vosotros, que es difícil, sabes que te apoyo en todo, pero en fin, no negaré que la situación está jodida.
—¡Y encima tu hermano!
—Y encima mi hermano.
—Seguro que se la ha llevado para poder enrollarse tranquilos.
—Te lo aseguro.
Gus sonrió. No era capaz de sentir celos, enfado, nada negativo con respecto a Zach. Solo sentía, en el estómago, incertidumbre y miedo al pasado. Al menos ya no le asustaba el futuro. Y sabía que a Charles tampoco le asustaba.
Lo importante, como decía Arte, era que, saliera como saliera, habían aprendido a estar bien solos, y eso era más grande que cualquier cosa que pudiera haber o haber habido entre ellos.

Charles no paraba de…

by Nerva

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  • alVuelo says thanks for the story almost 4 years ago

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