N

No quisieras, pero ya estás
Frente a él. Y dar un paso atrás
No es una opción, es un deber.
Aún las violetas en sus ojos
Se mecen, y el atardecer
Baña sus trigos.
Se sienta, y su gesto acompañas.
Al suelo miras, y sus labios se abren
Mientras tu ira se empaña
De su labia, hasta que clave
Sus violetas en tu cielo.
- Cómo está Eliza? Sé sincero.
Y las lágrimas, a pesar de tu esmero
Brotan con fuerza, mirando al suelo.
- Le faltas. Te echa de menos.
Y de nuevo la culpa te atormenta.
Oyes gritos clamando justicia,
El gentío tu nombre menta
Mas se demuestra tu pericia
Al hacer caso omiso al estrado,
Dando largas a testigos
Y mostrando a sangre fría
Que a aquel hombre habías matado.
De día, asesino sin corazón,
De noche, pleñidera sin consuelo.
¿Quién, si no él, debiera darle el perdón?
Abrazas su figura, ayer espectro, y
Entre sollozos suplicas lo que entre risas
Él estaba deseando ofrecerte.
Nubes de tu cielo que riegan su trigo.
Violetas que se mojan por regar tu tierra.
Amigos que se unen bajo el testigo
Del perdón esperado, de la espera eterna

La condena II

by Eriath

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