A

Ahora eran sus respiraciones las que se entrelazaban, así como sus brazos escasos segundos atrás.
Hacía cuánto no sentían el cuerpo de un conocido rozando con el suyo.
Enérgicas carnes curtidas por el tiempo que desean y disfrutan.
Desfogarse era lo suyo.
Y eso estaban haciendo.

No hay edad

by Eriath

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