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- Mi historia no es muy larga, la verdad... sé que antes no vivía donde vivo ahora, que alguien nos tendió una trampa, que se llevaron a mi familia y que llevo en soledad meses buscando a mi gente sin éxito. No sabía que había tantos delitos a lo largo del día, y como tengo que estar preparada para enfrentarme a los raptores de los míos,
no me importa enfrentarme a nadie en los suburbios.
- ¿No sabes de dónde vienes ni a dónde vas? Maestro, esto es como una de las telenovelas que ve.- dijo Mikey riendo, reaccionando a tiempo para carraspear y pedir disculpas.
- Puede, pero nosotros también nos encontramos en una situación parecida. Acomodad a Gina en alguna habitación. Mañana comenzaremos de nuevo la búsqueda.

Cuando empezaron a pedirle insistentemente que compartiese su cuarto con ellos, Leonardo miró a su padre, no muy convencido de su elección. Éste le devolvió la mirada,dirigiéndose a sus aposentos.
No pudo más que suspirar. Siguió viendo la cómica escena de ambas tortugas peleándose por quién se llevaba la chica al cuarto, cuando ella propuso quedarse un rato más en la sala de estar, y después se metería en una de las dos habitaciones al azar.

- Entonces... ¿no sabes aún con quién vas a dormir?
- ¿Por qué tanta insistencia, Mikey?- preguntó con enfado Donnie. Quería que la chica estuviese con él. Pero al ver la cara de su hermano, empezó a hilar.- Has visto otra peli de miedo, ¿verdad?
- Es que parecía tan interesante...

Vaya, qué novedad. Mikey quería dormir acompañado sólo por eso. Así que Donatello no se lo negó.

- Yo dormiré contigo.-dijo rascando la cabeza de su hermano con cariño.- ¿Gina, era tu nombre? Acomódate en mi cuarto cuando gustes.- terminó diciendo, echando su brazo por encima de los hombros de su asustadizo colega.
Ambos se alejaron pegándose en broma, y ella no podía dejar de reír, acomodándose en el asiento libre del sofá.

- ¿Siempre son así?- preguntó a Leonardo con sorna.

Pero él estaba concentrado. En algo, no nada en concreto físicamente, pero algo tramaba su mente. Estaba muy concentrado, así que decidió no molestarle, mirando hacia todos lados, viendo con qué se podía entretener, hasta que estornudó y sacó al chico de sus pensamientos.

- Perdona... creo que he hecho hoy demasiadas cosas... como resfriarme.- dijo sonriente, aunque con la nariz colorada. Leo sonrió, y se levantó en busca de la caja de pañuelos y una manta, echándosela por encima con cuidado.
- ¿Y tu espalda?- preguntó mientras se sentaba a su lado.
- Mejor que antes, gracias.- comentó sonándose con sonoridad- Vaya resfriado más tonto...- dijo risueña, intentando quitar paja del asunto "familia", pero viendo que no tenía ganas de hablar, se hartó y comenzó su pequeño interrogatorio.

- ¿Qué ocurrió con tu hermano, Leonardo?

El silencio reinó en la sala durante bastante tiempo, hasta que el suspiro del mayor dio paso a su respuesta.

Gina

by Eriath

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