Star

―Hay veces en las que deseo no acordarme de ese día, pero no es así. Me acuerdo de todo, hasta el último detalle. Recuerdo que en el avión iba sentada al lado de una familia. Estaban de vacaciones y hablaban de lo que iban a hacer al llegar a Oslo y que después de Navidad iban a ver las auroras a Tromsø. Después al aterrizar, mi maleta se me cayó y se abolló de un lado y tuve ganas de llorar. No por la maleta. No me importaba porque ni siquiera llevaba nada dentro, solo ropa. Recuerdo ver a Olav esperándome fuera, pero no era tan alto, parecía que había encogido y tenía los ojos rojos. Sabía que había intentado no llorar y al verme unas lágrimas bajaron por sus mejillas, pero no se las limpió porque entonces admitiría que lloraba y yo sabía también que le había prometido a Karin mantenerse sereno por mí.

>>Recuerdo que me abrazó, pero no me levantó como acostumbraba a hacer y luego nos metimos en el coche. Normalmente ponía alguna de sus cintas; me gustaba mucho una que había hecho él con papá cuando eran jóvenes, sin embargo, ese día solo puso la radio, una emisora de debates. Cuando llegamos a casa estaban casi todos, menos los Finn. Habían ido a Bergen, pero llegarían para el entierro. Sofía y mi madre ya estaban allí. Subí arriba, a la habitación en la que solía quedarme cuando veníamos a pasar las vacaciones y Sofía vino detrás de mí. Tenía los ojos rojos y al entrar en la habitación me abrazó con mucha fuerza, como si temiese que yo también me fuera. Nunca antes me había abrazado así. El resto del tiempo nos quedamos tumbadas en la cama sin decir nada hasta que la abuela subió para decirnos que teníamos que ir ya al cementerio.

>>Me puse un vestido negro y cuando bajamos los Finn ya habían llegado. Estaban todos en la cocina dando el pésame a la abuela. Todos lloraban y al vernos vinieron y nos abrazaron. Todos solían ponerse sus perfumes y colonias, pero ese día no. Pero acaban de bañarse porque aun llevaban el pelo mojado y fuera no llovía. Después subimos en los coches; Karin y Olav no se habían separado de nosotras mientras la abuela permanecía junto a nuestra madre.

>>Recuerdo ver la casa roja de la abuela alejarse según nos íbamos. Aquella vez el rojo, el azul y el blanco parecían más oscuros y tristes. Nadie hablaba y esa vez Olav ni siquiera encendió la radio. La fila de coches avanzaba despacio por Jutulveien hacia el cementerio Nordre Graylund. Las puertas se fueron abriendo, una a una hasta que todos salimos de los vehículos. Avanzamos en fila con nuestros trajes negros. Hacía mucho frío y estaba todo nevado, y recuerdo que había una neblina cubriendo el cementerio.

>>Papá no creía en ningún dios así que no hubo ningún cura, solamente aquellos hombres que se encargaron de llevar el ataúd hasta su sitio, pero Olav se encargó de llevar la ceremonia. Le costó mucho porque cada rato se esforzaba por no llorar. Todos lo hacían, pero Sofía les dijo que podían hacerlo, que no tenían que aguantarse solo por nosotras. Contó la anécdota en la que se habían escapado del instituto porque su profesor de historia era demasiado aburrido y que al saltar el muro Olav se había roto los pantalones y habían tenido que ir por Karl Johans gate así. Me gustaba mucho esa historia porque siempre nos hacía reír. Aquella vez no fue la excepción, aunque no fueron tan alegres como siempre. Luego uno por un fuimos tirando tierra hasta que después los del cementerio la cubrieron por completo y al acabar, Lena trasplantó una gardenia. A papá no le gustaba que se cortaran las flores y siempre que le regalaba alguna a alguien lo hacía en su maceta.

>>Nos quedamos ahí un rato y Sofía me pidió que tocase algo con el violín. Yo no quería, no tenía ganas. Pero la vi llorando y acepté. Toqué Song from a secret garden. Fue la primera canción que aprendí a tocar con papá. Era una canción muy triste. Recuerdo que todos lloraban. Todos menos yo. Estaba enfada con él por haberse ido y por habernos dejado. Y cuando empezó a nevar me enfadé muchísimo más porque no podía hacerlo si papá no estaba para ir con Sofía y conmigo a pasear y tomarnos luego un café. Era muy injusto. Y también estaba enfadada con el mundo por decir que ahora estaba en un lugar mejor, qué sabían ellos lo que había después o cómo era. Estuve enfadada durante varios días hasta que desapareció y después solo estuve triste. Lloré todo lo que no lo hice los días anteriores, recuerdo haberme quedado dormida entre lágrimas y despertarme con dolor de cabeza, pero no era nada comparado al vacío que sentía al saber que papá no iba a volver. Han pasado dos años y medio y aún sigo triste, aun siento este vacío dentro de mí, exactamente al de aquella vez. Es como si siguiera estancada en ese momento y no sé si realmente quiero salir de eso.

Levantó la mirada de la encimera. Su mirada se había nublado a causa de las lágrimas que se habían amontonado. Chris la miró directamente a los ojos y se levantó del taburete, rodeó la encimera y la abrazó con fuerza sin decir nada, apoyando su mentón en su cabeza.

Las manos de Claire se escurrieron del café ahora frío y rodeó la cintura de su hermano con la misma fuerza con la que él la agarraba. Y entonces empezó a llorar como hace mucho que no lo hacía, dejando salir todo lo que tanto tiempo llevaba acumulando y estar entre los brazos de Chris era como si un trocito de su padre la estuviera abrazando también. Él solo la apretó un poco más contra sí a la par que le acariciaba su cabeza.

―A papá le hubiera gustado mucho tenerte como hijo y te habría caído muy bien ―musitó ella entre hipidos y contra su pecho―. Era el mejor padre del mundo.
―Tú eres la prueba de que realmente lo fue y le doy las gracias por ello. Siempre quise tener una hermana.

―Hay veces en las…

by ClaT

0

Thanks for the...

  1. 0Smile
  2. 0Inspiration
  3. 0Laugh
  4. 0Story
  5. 0Mindtrip
  6. 0Help
  7. 0Feelings

Thank the author

0

Comments


No one has commented on this note yet

Previous
Next