L

La nieve crujía bajo los pasos de Line, quien caminaba por el patio sur haciendo su ronda. Estaba anocheciendo y las antorchas ya se habían encendido. En su mano derecha llevaba su daga e iba jugando con ella mientras caminaba. Llevaba ya mucho dando vueltas al patio, al iual que los otros guardias, y no pasaba nada interesante. Sin embargo escuchó un montón de barriles caer al suelo, los relinchos de los caballos y las maldiciones de un hombre. Al principio creyó que se trataba de Sur quien volvía a intentar ver a su amiga, así que avanzó dando grandes zancadas y preparando su arco.

―Esta no era la entrada triunfal que tenía pensado pero ¡Sorpresa!― Logan yacía tirado entre barriles y lleno de paja. Miraba a Line, con una sonrisa amplia y con los brazos abiertos―. No pensarás usar eso contra tu querido hermano ¿no?

―Se puede saber qué haces aquí― cuestionó ella frunciendo el ceño y bajando el arco.

―Tu siempre preocupándote de mi después de haberme desgraciado con esos barriles― se puso en pie y se sacudió la paja y el polvo de encima―. Pero estoy bien, no hace falta hacer drama. Qué seria y qué imponente estás con ese uniforme.

En tanto hablaba iba colocando los barriles en su sitio y Line simplemente lo seguía con la mirada.

―Va a ser toda una ventaja que trabajes aquí, así si vuelvo de visita clandestina no me pasará nada.

―Vete a casa que ahora estoy trabajando. Cuando termine hablaremos.

―Creía que ibas a estar más alegre de verme, al fin y al cabo ha pasado mucho tiempo― abrió los brazos―. Pero está bien, me iré a casa.

Line lo vio marchar de nuevo por las caballerizas y cuando terminó su turno, se dirigió a su casa. Al entrar por la puerta, Logan estaba tallando un trozo de madera.

―He aquí el hombre de la casa. ¿Quieres comer? He preparado algo― se levantó de golpe y se metió en la cocina. Al cabo de un rato volvió con una hogaza de pan y queso. Lo dispuso en la mesa y se quedó de pie.

―¿Cuándo has llegado?

―Hace exactamente dos horas y media. Nada más volver y dejar mis cosas aquí, fui a verte al castillo. Bueno, me paré en el mercado a comprar castañas porque me apetecieron en el trayecto, pero después fui directo a la corte. Para la próxima será una entrada verdaderamente triunfal.

―No habrá próxima vez, no quiero que vuelvas a colarte ni a intentarlo. Ni necesitas entrar lo haces por la entrada principal como todo el mundo. No quiero que me metas en problemas.

―Señor, sí señor― se puso totalmente recto―. Come mientras yo voy a llevarles algo a los caballos.

―Solo hay un caballo.

―Ahora hay dos; una especie de recompensa que me dieron― dibujó una sonrisa inocente y salió por la cocina. Line se quedó observando por donde se había ido. Suspiró y cogió la hogaza de pan y el queso, y fue detrás de él.

Observó a su hermano desde el umbral de la puerta sin decir nada.

―Qué pasa― la miró cuando fue consciente de su presencia.

―Nada. Me alegro mucho de que estés de vuelta. Te he echado mucho de menos.

Logan sonrió, sonrió mucho porque a pesar de que su hermana no era muy expresiva lo vio en sus ojos. Terminó de darles de comer a los caballos y al llegar al lado de su hermana le dio un beso en la mejilla. Ambos se sentaron en el suelo y comieron sin decir nada, simplemente observaban a los caballos.

La nieve crujía bajo…

by ClaT

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  • entelequia says thanks for the story almost 5 years ago
  • Tri says thanks for the smile almost 5 years ago

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